Cuando el karma golpea y el gato aterriza

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Siempre he dicho que soy como un gato: siempre caigo de pie. A menudo, esa ventaja no la aprecio hasta pasado un tiempo, habiendo ya retomado mi vida normal y cayendo en la cuenta de lo afortunada que soy. 

Estos dos últimos meses han estado marcados por unos cambios muy profundos en mi vida, que me han dejado un poco desubicada. Ahora mismo, todo se está recomponiendo y la paz ha vuelto a mi existencia.

Que el karma me ha dado una bofetada en todos los morros, no lo negaré nunca, aunque la persona ejecutora, me consta, que ha salido bastante mal parada.

Finalmente le tengo que dar las gracias (al karma, eh!) porque todos estos cambios tan profundos me han librado de una existencia muy agobiante, vergonzosa, dañina y si, bastante asquerosa.

Volver a empezar, en un entorno idílico, con grandes amigos que me han ayudado muchísimo y terapia a domicilio, está siendo para mí, un regalo del Destino, el Universo o el simple «Efecto Gato»… siempre caigo de pie…!!!

Actualmente estoy intentando normalizar mi vida, que tan solo está siendo rezagada porque estamos en agosto, y sí, todo el mundo tiene derecho a tener vacaciones en agosto.

Poco a poco voy a ir retomando éste mi blog, mi Substack y demás RRSS.

Hablaremos como siempre, de cocina vegetariana y fit, y añadiré nuevos temas       relacionados con mi nueva vida en la montaña (huerto, recolección, restauración, etc)

¿Te apetece vivirlo conmigo?

Aquí te espero

Besos

Guiller


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